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BIENVENIDOS A LA NUEVA WEB DE "EL SANTUARIO DE LOS CABALLEROS DEL ZODIACO"

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ASGARD

74. ¡Los enemigos del Norte! La leyenda de los dioses guerreros

La historia comienza mostrando una escena de frío, en el norte distante, donde un viento ártico sopla, y nos muestra el océano gélido y posteriormente una ciudad hecha de piedra, con grandes tormentas de nieve y el viento girando alrededor la estatua de Odín que esta arriba de la ciudad. La voz de una mujer nos dice que esto es Asgard, casa de Odín y otros dioses sagrados... a quien nadie se la ha manifestado. Las personas de Asgard, dirigidos por su actual líder, Hilda, oran al espíritu de Odín. Pero Asgard ha caído en tiempos difíciles; cada vez menos gente vive allí. Hilda, decidió usar sus poderes (ella es un dios menor, una de las valkirias, y en su posición puede hasta llamar al propio espíritu de Odín para obtener poder adicional) ora y cumple con el deber de mantener el hielo del mundo gélido sólido. Del océano se oye una voz que le habla a ella, prometiéndole poder y el resurgir de Asgard si ella si ella hace lo que la voz le dice.

Un muro de luz sale del agua delante de ella, Hilda queda inconsciente. Cuando despierta la Diosa amable se ha ido. En su dedo tiene un anillo dorado con un aura maligna: el anillo del Nibelungo. Hilda ha sido poseída por el poder del anillo, y ella recuerda la voz que le prevenía: Athena se opone al levantamiento de Asgard; Asgard esta por volver a ser como antes pero Athena lo impide, entonces Athena debe morir. Usando el poder del anillo, Hilda llama a los Dioses Guerreros de Asgard y asegura que conseguirá, gracias al poder del anillo, las armaduras de los Dioses Sagrados que nadie había podido encontrar.

Tiempo después, Aldebarán de Tauro cae ante el ataque de Mizar Shido en el Santuario. Shido es uno de los dioses guerreros. Athena no se encontraba en el santuario; entonces Shido va a buscarla a Japón. Él encuentra a Saori en compañía de Tatsumi y Kiki, además de Jabu y otros Caballeros de Bronce. Athena ha sido prevenida sobre el ataque a Tauro, es entonces cuando Shido llega y se presenta ante ella. Él derrota fácilmente a Jabú y los otros, entonces ataca a Saori. En ese momento, las cadenas nebulares de Shun se le enrollan en el brazo a Shido y contiene su golpe para evitar el ataque a Athena. Jabú advierte a Seiya -quien también había llegado- que Shido es mas poderoso de lo que aparenta. Shido lucha contra Shun y Seiya. Entonces Ikki, Shiryu y Hyoga aparecen también, portando sus nuevas armaduras, armaduras de plata. Shido decide que el retirarse es la mejor parte del valor. El reto de Hilda había comenzado, Athena y los Caballeros de Bronce discuten acerca del asunto, y lo mejor que podrían hacer era ir al lejano Norte y combatir a los Dioses Guerreros en su propio terreno. Ellos no pueden esperar pues el hielo empieza a derretirse y gran parte del planeta será inundado por el agua del hielo...

75. Hilda! La Diosa cautiva de un demonio

Hyoga, quien se ha adelantado para investigar Asgard, fue atrapado y torturado para saber cual era su misión en aquel lugar, pero Flare, la hermana menor de Hilda, lo salva sacándolo de la ciudad. Ella sabe que algo malo esta pasando en Asgard, pero no puede decir exactamente que ha causado este cambio en su hermana. Hilda fue informada que Flare esta en compañía de los Caballeros de Athena y encuentra difícil el ser traicionada por su hermana menor. Luchando contra los guardias de Asgard, Hyoga y Flare son rescatados por la llegada de Athena, Shun y Seiya. Los guardias saben que no podrán con tres Caballeros y prefieren retirarse. Flare agradece a Athena amablemente. Uno de los guardias derrotados va a prevenir a Hilda de la llegada de Athena, y ella y sus dioses guerreros van a enfrentar los invasores. Flare dirige a Athena y sus Caballeros al promontorio donde su hermana Hilda oraba y usaba sus poderes para mantener el hielo congelado. Hyoga les dice que el hielo se está derritiendo rápidamente porque Hilda se ha negado su deber, y si el océano crece mas, Asgard serán destruidos por el agua. Flare les habla sobre los cambios que ha notado en Hilda, pero es interrumpida por la llegada de su hermana. Cada Caballero y Athena sienten que el cosmos de Hilda ha sido contaminado por el mal. Hilda y los dioses guerreros atacan, pero Athena refleja su ataque y regresa la energía.

En eso, Athena ve el dedo de Hilda y se da cuenta de que lleva un anillo y lo reconoce. Después de haber intercambiado unos cuantos ataques, Hilda anuncia su reto: los Caballeros deben derrotar a todos los dioses guerreros para confrontarla. Si los Caballeros de Athena tienen éxito y derrotan a Hilda también, entonces ella regresara para cumplir con su deber y evitar el derretir del hielo; pero si los Caballeros pierden entonces Athena morirá y Asgard gobernara el mundo. Los dioses guerreros e Hilda desaparecen. Saori dice a sus Caballeros y a Flare que si Hilda gana, sus propias muertes serán las primeras de muchas. Si los Caballeros no atacan, el Nibelungo eventualmente corromperá al mundo con su maldad, destruyendo todo.

En el mismo momento, Athena se dirige al extremo del promontorio, bajando por las escaleras para después destruirlas y evitar la ayuda de sus Caballeros, así como el ataque de los Dioses Guerreros. Athena tomará el lugar de Hilda para evitar que el hielo se deshaga. Pero los Caballeros deben apurarse. Esta no es la clase de misión donde Athena podrá aguantar mucho tiempo, y para el atardecer el cuerpo de Athena comenzara a congelarse hasta morir. Gamma Thor lanza su hachas con doble cabeza atacando a los Caballeros (el es el primer dios guerrero al que se enfrentarán). Flare y Kiki se quedan detrás de Athena para mantener la moral de ella y para evitar cualquier ataque enemigo a ella. Hilda habla a Thor y después se dirige a su palacio, segura de que Athena y los Caballeros fallarán.

76. ¡El gigante Thor! Su cosmos está lleno de odio

Los tres Caballeros de Bronce corrieron escaleras arriba para confrontar a Thor, mientras detrás de ellos el campo de poder dorado de Athena trata de recongelar el hielo derretido. Seiya, Shun, Hyoga, pierden la batalla inicial con Thor, quien mide aproximadamente 20 pies de altura. Thor logra parar el ataque del polvo de diamantes de Hyoga, diciéndole que a él como dios Guerrero no le hace daño. Los tres Caballeros se reagrupan y tratan de atacar como un equipo; pero esto lo afecta poco. Hyoga y Shun están inconscientes por el ataque de las hachas de Thor, dejando a Seiya cara a cara con el gigante Dios Guerrero.

Hilda comenta con Sigfried, comandante de los Dioses Guerreros, dándole noticias de los logros de Thor, diciéndole que Thor se encuentra ahora pateando a Seiya por la espalda. Pero Seiya no esta noqueado aun, y vuelve a atacar. Los dos empiezan a intercambiar ataques, Seiya se esta poniendo cada vez peor. En un momento, Seiya oye la voz de Marín, dándole fuerzas. Él recuerda la batallas de Tauro y Leo mientras siente la nieve cayendo sobre el. Thor se da la vuelta hacia Hyoga y Shun (que siguen inconscientes), solo para descubrir que estos no volverán al ataque, aparentemente Seiya también esta inconsciente. Seiya se levanta, seguirá combatiendo.

En este momento Seiya captura un ataque del gigante y usa este movimiento para ponerlo sobre su hombro y lanzarlo como con una llave de Judo. Thor medio adolorido, se levanta una vez mas, obviamente impresionado de que Seiya (quien casi llega a las rodillas del Dios Guerrero) lo ha contraatacado de esa forma. Seiya ataca de nuevo, pero Thor se prepara para mas, recordando como Hilda le dio la responsabilidad de poder ser un dios Guerrero.

77. ¡Las lágrimas de un gigante! Ha muerto por Hilda

Seiya esta noqueado sobre el cerro de hielo por el golpe de Thor, y Thor se acerca para continuar con la batalla. Thor ataca, pero llega Shiryu y salva a Seiya. Shiryu fue enviado a una misión con Roshi (quien había tenido experiencia con los dioses guerreros). Roshi le había dicho a Shiryu que los zafiros de Odín (las esferas azules, de una pulgada mas o menos, en cada armadura de Dios Guerrero) son la llave para el poder. A través de ellos los dioses Guerreros obtienen poder del espíritu de Odín. Los Caballeros de Bronce deben conseguir cada zafiro y regresar frente a la estatua de Odín para derrotar a Hilda con la gran espada Balmung, invocándola a través de la combinación de todos los zafiros con la estatua, pudiendo así liberar el poder del Nibelungo.

Ellos son interrumpidos por la llegada de Thor; Seiya continua luchando mientras Shiryu trata de despertar a Hyoga y a Shun. Thor golpea a Seiya tan duro como para noquearlo; Seiya cae al borde del abismo. Mientras tanto, Shiryu despertó a Shun y Hyoga; los tres continúan para luchar con los otros dioses guerreros. Athena habla a Seiya mientras Thor corre detrás de los otros tres; El Dios guerrero se detiene cuando siente el cosmos de Seiya expandiéndose junto con el de Athena. Thor intercepta a los tres Caballeros, pero justo antes de poder combatirlos Pegaso se reúne con ellos. El y Thor luchan de un modo terrible, Thor recuerda como Hilda le salvo la vida (cuando ella era amable, una diosa querida). Mientras pensaba esto, Seiya derrota a Thor. Los Caballeros de Bronce obtiene su primer zafiro de Odín. Hilda se molesta cuando se entera de la derrota de Thor. Los Caballeros de Bronce continúan subiendo esperando encontrarse con el resto de los dioses guerreros cara a cara, uno a uno. Detrás, la nieve y el viento empiezan a cubrir el cuerpo de Thor.

78. Fenrir, el lobo del norte

El cosmos de Athena continua resplandeciendo, mientras Kiki y Flare hablan acerca de Asgard y lo ocurrido hasta entonces. Adelante, Seiya y los Caballeros de Bronce continúan su misión para derrotar a Hilda, separándose. Seiya esta sintiendo los dolores de los golpes de Thor. Shiryu esta cerca de ser arrastrado por una avalancha, y escucha al espíritu de Shura de Capricornio llamándolo. El Caballero del Dragón recuerda el sacrificio de Shura para salvarle la vida después de haberlo derrotado (dándole la armadura dorada de Capricornio al Caballero de Bronce y empujándolo de regreso a la tierra, mientras Shura se quema al tiempo de convertirse en estrella fugaz por no tener su protección).

Mientras Shiryu camina puede oír los aullidos de los lobos, sin darse cuenta de que su próximo contrincante era el líder de los lobos, Fenrir, conocido por sus amigos los Dioses Guerreros como el come hombres lobo del Norte. Mas adelante, Sigfried le dice a Hilda que Fenrir ha empezado a combatir contra el Dragón Shiryu. El Caballero del Dragón descarga su dragón naciente (rozan sho ryu ha) muchas veces. Inicialmente confundido, Fenrir se molesta por la perdida de tantos amigos lobos que Shiryu ha matado. Fenrir ordena a Jin, el jefe de la manada de lobos, retirarse, pues Fenrir luchara con Shiryu. En su primer ataque, Fenrir corta la cara de Shiryu con las garras que en su armadura guarda. Y mientras Shiryu se protege con el escudo del Dragón, piensa que si no se puede mover más rápido que sus ataques, no lograra protegerse.

Él oye las palabras de Shura otra vez, recordándole que su única misión es proteger a Athena, pero la sangre en su rostro ciega a Shiryu, y Fenrir ataca fuertemente. Como es normal, los lobos ayudan en el ataque a Fenrir. Shiryu usa su cosmos para ver a su adversario y logra detener el ataque... pero sus heridas lo hacen caer. En otra parte Seiya cae de otra roca del cerro que escala, mientras que Fenrir continua atacando agresivamente al Dragón Shiryu.

79. Atención! Un triste destino

Fenrir continua usando el ataque de las garras del lobo (wolf cruelty claw) para cortar a su oponente, Dragón Shiryu. Shiryu hace lo mejor que puede para evitar sus ataques pero no lo logra. Fenrir golpea generosamente el cuerpo de Shiryu, especialmente la parte menos protegida, el estomago, con las garras en sus manos, y el Caballero colapsa. Seiya, Shun y Hyoga sienten por medio del cosmos que Shiryu esta en problemas, pero no pueden hacer nada. Hyoga es observado por alguien, un Dios Guerrero. Shiryu cayendo en una piscina formada por su propia sangre, y es atacado por los lobos, desesperados por el olor de la sangre. Jin se prepara para atacar, pero Shiryu se levanta lo suficientemente rápido para defenderse, aunque no lo suficiente para evadir el ataque de Fenrir. Shiryu sale volando otra vez.

El Caballero oye la voz de Shura otra vez, dándole fuerzas para seguir luchando hasta el fin. Shiryu le dice a Fenrir que su zafiro de Odín esta dándole poder del Nibelungo, no el de Odín. Hilda ha sido poseída por el espíritu maligno, y si Fenrir no le da el zafiro él sufrirá el mismo destino, la destrucción. Fenrir no le cree, atacándolo otra vez. Fenrir recuerda su propio pasado (en caballo iban sus padres y sus criados y fueron atacados por un oso, cuando sus padres fueron asesinados por el oso y el niño quedo solo ante el animal, los criados corrieron de miedo. El niño fue salvado por el lobo Jin, líder de la manada de lobos cuando el oso lo iba a atacar. Fenrir fue aceptado por los lobos como uno mas del grupo siendo el supremo). El se ha quedado con los lobos desde siempre, hasta que Hilda lo reclutó como un Dios Guerrero.

Él ha servido a Hilda desde entonces, pero en su corazón seguirá siendo el niño recogido por los lobos, aunque ha aprendido a asociarse con sus amigos los Dioses Guerreros. Uno tuvo el presentimiento que él pudo haber sido más feliz si nunca hubiese sido atraído por Polaris. Los dos guerreros continúan combatiendo, y Shiryu esta herido y de rodillas, los lobos encima de él. Saori siente el sufrimiento de Shiryu y le da fuerzas a su cosmos, haciendo que los lobos queden dormidos alrededor del Dragón. Fenrir, enfurecido por la intervención de Athena, ataca mientras Dragón lanza un contraataque. Shiryu se da cuenta de que su golpe falla mientras Fenrir lanza un sólido ataque.

80. ¡Desaparición bajo una avalancha! Heridas y dolor

Como Shiryu cae, los lobos lo atacan una vez mas, pero Shiryu se recupera a tiempo para quitárselos de encima. Los dos guerreros se atacan, Fenrir recibe el ataque del Dragón. Shiryu se da cuenta de la cascada congelada que hay detrás de Fenrir.

Los otros sienten el cosmos de Shiryu recuperándose. Hyoga es interrumpido por la llegada de Hagen de Merak, quien le dice a Hyoga, un poco celoso, que Flare confía en Hagen... Fenrir y Shiryu siguen luchando. Shiryu lo esta haciendo mejor que la primera vez, pero sabe que no resistirá mucho tiempo. Shiryu golpea la cascada detrás de Fenrir y causa una avalancha que arrastra a Fenrir y a algunos de sus lobos hasta el fondo de ésta quitándole la vida, Shiryu se desvanece y Seiya siente su cosmos disminuir.

Pero ahora Hyoga y Hagen se enfrentan. Hyoga intenta usar el polvo de diamantes, el cual es detenido por un ataque de fuego de Hagen. Estos guerreros se preparan para un gran combate..

81. ¡Flare! Luto de muerte por amor

Hyoga se da cuenta del Zafiro de Odin de Hagen en su cinturón, y trata de decirle que Hilda esta poseída y que las piedras son necesarias para derrotar el anillo Nibelungo. Hagen interrumpe sus palabras y lo acusa de poner en contra de Hilda a su hermana de Flare, así como también de interferir con el deber de Hilda. Destruyendo a Hyoga, Hagen puede eliminar esa mancha en su honor.

Los dos luchan, encontrando que los dos son muy parejos entre si. Hyoga le dice a Hagen que mientras exploraba Asgard, fue capturado y Hilda lo torturo. Tholl y otros tomaron turnos para golpear al joven Caballero. Flare descubrió lo que pasaba y decidió que esta era la ultima vez que golpeaban a Hyoga ella no podía soportar mas a su hermana. Ella libera a Hyoga, y los dos escapan de la prisión de Hilda. Flare le cuenta a Hyoga del cambio de Hilda y Hyoga llama a su armadura; los dos se van a buscar a Atenea, los guardias de Hilda los persiguen.

Cygnus le dice a Hagen que Flare no ha traicionado ni Asgard ni Odin ¡¡Hilda lo hizo!!! pero Hagen no escucha y ataca. Flare siente la furia de Hagen y se da cuenta de que Hyoga lucha contra él. Hagen entrenó muy duro para impresionar.... errr proteger a la princesa Flare y se convirtió en uno de los mejores dioses guerreros. Los dos se atacan, esta vez Hyoga usa un ataque mas poderoso pero Hagen no le afecta.


Hagen corre a una cueva, y Hyoga lo sigue solo para encontrar a Hagen esperándolo en el centro de una candente lava, las habilidades de Hagen están compuestas por su hábil manejo del cosmos de hielo y fuego. Cygnus comienza a tener problemas para luchar contra Hagen; el calor extremo empieza a sofocar a Hyoga quien siempre ha estado en climas fríos.

Hagen lo golpea con un potente ataque. Kiki siente el dolor de Hyoga, y Flare se da cuenta de lo que pasa. Ella corre hacia donde ocurre el combate, esperando poder detenerlos. Ella no quiere que ninguno de lo dos salgan lastimados o muertos. Kiki la sigue hasta cierta distancia. Ambos pueden sentir que preparan ataques uno contra el otro.

82. ¡Baila! En el infierno más profundo de los hielos

Hyoga crea un escudo de hielo para protegerse de la lava de Hagen, pero es obvio de que Cygnus no podrá aguantar mucho tiempo más. Hagen sabe que este lugar le es incomodo a Hyoga quien ha
practicado toda su vida en Siberia y le dice a Hyoga como gano la armadura de Merak Beta. Aguantando el calor producido por la lava, aprendiendo a controlar sus poderes y a congelar el magma. Todo para ganar el amor de Flare.

Y ahora Flare ha traicionado a su hermana Hilda, a él y a Asgard por culpa de Hyoga. Ahora todo
lo que le queda es la confianza de Hilda como Dios Guerrero para sostenerse. El no traicionara a Hilda como lo hizo Flare. Mas adelante, Alberich le dice a Siegfried que Phenril ha caído. Uno de los pájaros mascota de Hilda escapa, y ella lo mata con placer e indiferencia. Siegfried queda sorprendido; Alberich parece interesado.

Flare continua en camino a la cueva donde esta Hagen y Hyoga, recordando los viejos tiempos cuando ellos eran niños.

Hyoga cada vez se siente mas agotado por el calor cuando Hagen agita la lava. Cygnus es noqueado una vez mas, el casco rueda hacia los pies de Hagen. Hagen se acerca, toma el casco. Hyoga usa todo lo que le queda para usar su ejecución aurora para parar el ataque de Hagen, Cygnus se colapsa, exhausto por el uso de la técnica y el ambiente sofocante de la cueva de magma. Flare llega y encuentra a Hagen casi a punto de lanzar a Hyoga a la lava, y le ruega que se detenga. Hagen lanza a Hyoga contra el piso y Flare corre hacia Hyoga herido, no hacia Hagen.

Flare trata de decirle a Hagen que Hilda se volvió loca, pero Hagen esta tan celoso que no oye casi nada de lo que le dice Flare, insistiendo con el deber que tiene Hilda con Asgard. Cuando Hagen se
prepara para atacar a Hyoga casi inconsciente, Flare se mete entre los dos. Hagen debe decidir que es mas importante su deber con Hilda o el amor a Flare. Flare pierde, y cae con el ataque de Hagen junto con Hyoga. Ambos son lanzados contra la pared y Hyoga se levanta para contraatacar una ultima vez, en esta ocasión Hagen cae.

83. Arpa misteriosa, Preludio intenta enviar a Shun a la muerte

Hyoga ha enterrado a Hagen de Merak Beta, mientras que Kiki se ha comprometido con el a cuidar de la desmayada Flare hasta que se recupere totalmente del shock recibido por la muerte de su compañero de toda la vida. El cisne continúa su camino, adolorido aún por los golpes y las altas temperaturas a las que fue sometido en combate.

Mientras tanto, Shun avanza solo rumbo al Palacio Valhalla, mientras se cuestiona sobre las batallas que mantuvieron el y sus compañeros. Lamenta la perdida de vidas valientes con el fin de hacer "justicia", a un punto en que se cuestiona si realmente la justicia es excusa suficiente para cometer esos actos. No muy lejos siente una hermosa melodía, por lo que apura su paso, para toparse con el Dios Guerrero Mime de Benetnasch, que no se inmuta ni sorprende con su presencia.

Shun intenta atacarlo rápidamente con su cadena, pero es inútil, esta se detiene poco antes de impactar en el Dios Guerrero, que comienza a cuestionar a Andrómeda de una forma tal que la fuerza de voluntad de Shun se quiebra, lo que lo hace aún más vulnerable al ken de rayos que Mime utiliza con tanta fuerza, dejando al Caballero de Atena muy herido.

Andrómeda siente que Benetnasch es un guerrero totalmente diferente a los que había visto antes, su cadena no lo siente como un rival a matar, ya que no hay odio en sus ojos sino más bien una profunda tristeza, que hasta lo hace parecer inofensivo al ataque pero... Sus ken eran tan poderosos que terminarían por matarlo si no hacía algo al respecto. Con un gran esfuerzo se pone de pie, mientras el dios guerrero toca su lyra y empieza a utilizar otra de sus técnicas: la ilusión que causa el sonido de su música. Shun se vio entonces rodeado por decenas de "Mimes" que hacían exactamente los mismos movimientos e incluso, lo atacaban todos juntos con la misma fuerza. Con algo de suerte y mucho esfuerzo, Shun logra atrapar a Mime, pero solo logra hacer que su casco salga volando por los aires, ya que el dios guerrero tiene su cadena enredada en la muñeca y se deshace de ella con alta facilidad.

84. Condenado a muerte, Requiem de Cuerdas

La tecnica de Ilusión pone en muchos aprietos al Caballero de Atena, que empieza a sentirte flaquear ante el constante ataque del Dios Guerrero.

Shun entiende que su cadena no sirve con su enemigo, por lo que se la quita y empieza a elevar su cosmo para usar su "Tormenta Nebular", su último recurso. Mime acepta el desafío y recibe el ken, inmovilizado por la fuerza del aire, pero de nada sirve su ataque "desesperación" a Shun, porque solo valiéndose de una de sus cuerdas, Mime evita salir disparado por la fuerza y morir por esta.

El Dios ha perdido la paciencia y decide terminar con su rival de una vez por todas, toma su arpa y empieza a tocar su "Requiem de Cuerdas", su técnica más poderosa y mortal. Shun no tiene escapatoria y es atrapado por las cuerdas, que empiezan a estrangularlo mientras ese aire de muerte es suavizado con la hermosa y tranquila tonada que toca el Dios. Mime le explica que cuando termine de tocar su música, será el momento en el que muera finalmente. Andrómeda esta agotado y totalmente herido, sangrando por donde la cuerda aprieta su cuerpo, pero dice no sentir dolor, sino placer pese a que sabe que esta a punto de morir.

La música llega a su fin, pero cuando Mime toca la última cuerda que le dará la muerte al Caballero de bronce, es el Phoenix Ikki quien llega a salvar a su hermano, cortando las cuerdas con sus "dardos/cuchillas" que son las plumas que forman parte de su armadura.

Mime le advierte al hermano de Andrómeda que lo único que ha hecho es alargar el dolor de su hermano, y que se encargaría de enterrar a ambos en ese lugar.

85. Un guerrero triste y valeroso

Ahora es Ikki quien se enfrenta al poderoso Ken de Mime, el rayo poderoso que en tantos problemas metió a su hermano menor. A duras penas logra esquivar todos ellos, comparándolo con el ken del poderoso Saga de Géminis, que le valió de gran experiencia, ya que sin ella, hubiera sido alcanzado por la fuerza del Dios Guerrero.

Pese a la fuerza de sus ataques, Ikki mantiene la idea como su hermano, que Mime esconde algo detrás de esa mirada triste y un puño tan poderoso. Lo compara con el cuando apenas gano su armadura, lleno de ira pero con un deseo muy profundo y oculto de amar y ser amado. Mime se siente ofendido por tanta palabrería (le iban a causar un trauma de tanto que se lo decían ^^UU) y sigue batiéndose a duelo con su rival, que se muestra a su mismo nivel.

Ikki entonces decide aplicar su técnica más especial, su "Ilusión Fantasma de Fenix", con la que sumerge a su rival en sus recuerdos. En ella descubrimos que Mime era el "hijo" de Folken, un gran héroe de Asgard, respetado por todos y temido por sus rivales. El se encargó de darle los primeros pasos de entrenamiento, pero siempre repudiando la pasión de su hijo por tocar el Arpa, ganándose el odio de su pequeño hijo. Folken lo entrena duro para que sea elegido como uno de los Dioses Guerreros de Asgard y defienda como el su tierra natal.

Cuando Mime es un poco más mayor, descubre que en realidad no es hijo de Folken, sino que había sido adoptado por este cuando el mató a sus padres en una de sus batallas solitarias. El futuro Dios Guerrero se llena de ira y mata a Folken con un solo golpe, ganándose con ello cierto respeto de parte de la maligna Hilda.

Mime despierta de la ilusión solo para que Ikki revele que en realidad Folken no deseo matar a los padres de Mime, se vio obligado a atacar pero la muerte de su madre fue un accidente, y la de su padre causa de su insistencia en atacar pese a la desventaja. Folken aprendió a amar a quien sería su hijo adoptado y hacerlo fuerte para cumplir con su honor y el de su fallecido padre. No solo le revela eso, sino que le hace entrar en razón (muy a su pesar) de que el en realidad no odia a Folken, sino todo lo contrario, y vive con un sentimiento de culpa por haber matado a quien lo amo tanto.

Mime no quiere creerlo y se perturba notablemente, tanto que al fin la Cadena de Andromeda de un caído Shun lo empieza a sentir como un rival de peligro, ya que su cosmo se había llenado de ira y altos deseos de callar al Fenix con la muerte.

86. Fenix y sus alas ardientes

Ikki se bate a un duelo aún mas fuerte que el anterior, y Mime decide dejar de usar su ken del rayo y usar el más poderoso que tiene, asique atrapa a Ikki con su Requiem de Cuerdas, empezando a tocar la tonada mortal.

Shun intenta salvar a su hermano atrapando la mano de Mime con su cadena, ahora que esta lo puede atacar, pero su hermano mayor le pide que lo suelte, ya que sería el quien se encargue de derrotar al Dios Guerrero.

El Fenix empieza a ser herido gravemente y su armadura destrozada, pero con un enorme esfuerzo de su cosmo, rompe las cuerdas con su armadura, haciendola polvo y salvandose de la tonada final que seguro habría de matarlo.

Ahora que Ikki no porta armadura, le da un golpe terrible a Mime, que rompe su lyra y lo deja tirado en el suelo. Su rival se le acerca y sigue tratando de hacerlo entrar en razon del error en el que esta sumergido. Mime parece empezar a comprender todo lo que su padre en realidad deseaba de el.

Mime entonces decide probar definitivamente si lo que su rival le dice es verdad y se quita su armadura, para medirse de igual a igual y ver solo con la fuerza de su cosmo quien esta en lo correcto y quien equivocado. Shun advierte que la actitud de Mime ahora es diferente, ya no esta lleno de odio e ira, sino de determinación total. Ikki acepta su pedido y empiezan a elevar sus cosmos al tope, cruzandose en un golpe impresionante.

Benetnasch dice que espera que todos los deseos de Ikki para el mundo se lleven a cabo finalmente, y cae sin vida en la nieve, con el Zafiro de Odín en su mano. Shun corre al encuentro de su hermano, que le ordena que se vaya con la gema y que más tarde lo alcanzara. Andromeda duda pero termina partiendo hacia el Palacio Valhalla, a la vez que su hermano cae herido a la nieve, con peligro de muerte.

81. ¡La amatista diabólica! El cementerio de los Caballeros

Alberich, Syd y Siegfried siguen conversando. Hilda interviene diciéndole que sus enemigos están cerca, no en el mismo cuarto y si Alberich esta muy ansioso por probar que es el mejor, entonces deben dejarlo intentar. Siegfried deja ir a Megrez.

Seiya, Shun y Hyoga continúan subiendo con un zafiro de Odin en sus manos. Shiryu lentamente empieza a despertar, y empieza a subir el acantilado en donde cayo tirado por los lobos de Phenril. Alberich espera la llegada de su primer oponente, recordando varias veces las malas pasadas que le hizo Hilda innecesariamente. El ve a alguien de reojo y lo persigue. Es Marin, quien viene a advertir a Seiya y compañía. Los dos luchan pero Marin no es oponente para el Dios Guerrero y es colocada en un ataúd, encerrando a la Amazona de plata en un cristal de Amatista.

Ella esta atrapada allí, sigue viva, como un insecto en el ámbar. Alrededor hay mas cristales, en los cuales sus
ocupantes están en huesos y solo quedan sus armaduras. Esos son los oponentes de Alberich, y los usa para demostrar sus victorias. Seiya llega y alarmado por el hecho de sentir el cosmos de Marin disminuir precipitadamente.

Ahí se topa con Alberich, pero no se ha dado cuenta de los ataúdes de amatista en su alrededor. Pegaso escapa de la primera amatista y ataca a Alberich con sus Meteoros Pegaso. Cuando Alberich ataca de nuevo, Seiya usa su Cometa Pegaso, pero Alberich sigue de pie. Megrez distrae a Seiya enseñándole los ataúdes y entre estos el de Marin quien todavía sigue viva y usa su cosmos para hablarle a Seiya y decirle que se apure o Atenea morirá.

Alberich cuenta con liberar a Marin a cambio de los Zafiros de Odin que Seiya tiene. El Dios Guerrero le dice que Marin morirá pronto si no le da los zafiros, chantajeando a Seiya y pensando que Seiya se los dará a cambio de Marin; poniendo en riesgo la vida de Atenea.

88. ¡La espada de fuego! La ambición desafiante

Alberich repite su oferta. Marin le dice a Seiya que ella no es tan importante como Athena. Seiya considera muy importante a Marin. Alberich demanda el zafiro de Odin. Seiya decide que el es un Caballero de Athena, y ataca por sorpresa a Alberich. Pero el Dios Guerrero se levanta, solo un momento aturdido. Ha sentenciado a muerte a Marin

Seiya ataca a Alberich una vez mas. Detrás, Hyoga ha entrado a los bosques, y Shiryu esta casi al final del acantilado terminando de escalar. Seiya dice a Marin que lo perdone el enfrentara a Alberich pero este saca su espada de Amatista la que se enciende en llamas cuando Megrez le da poder.

El va tras Seiya con la espada. Alberich al mismo momento distrae a Seiya hablándole sobre Marin. Seiya le saca de las manos la espada , pero es lastimado en el proceso. Megrez llama de nuevo a su escudo Amatista y Seiya débil cae en la técnica mortal acompañando a Marin. Alberich toma el zafiro de Odin que tiro, y se felicita.

Hyoga , Shun y Shiryu sienten la derrota de Seiya. Alberich piensa que su plan va como lo tenia pensado. El vio a Hilda cuando la poseía el Anillo Nibelungo y no hizo nada para salvarla. Ya que él planea obtener todos los zafiros de Odin , y usar su poder para matar a Hilda. Entonces el gobernara Asgard y el Mundo.

Hyoga continua en el bosque, dándose cuenta de los esqueletos en los cristales de amatista y entonces ve a Marin y Seiya. Alberich aparece , con su espada en las manos y la batalla comienza, ya que Hyoga se niega a darle el zafiro a Alberich a cambio de liberar a sus amigos.

Hyoga congela la espada , pero las llamas la descongelan rápidamente. Hyoga trata el truco de congelar los pies , pero Alberich le da con la espada a Hyoga quemandolo en la espalda; después libera sus pies con el calor de la espada mientras Hyoga trata de recuperarse. Entonces Alberich va hacia Hyoga, con rabia en los ojos.

89. ¡La víctima malvada! El bosque de los espíritus

Hyoga y Alberich ambos se están haciendo daño. Hyoga usa el ataque del rayo de Aurora y congela a Alberich, pero el guerrero rompe el hielo y se libera, inmediatamente va contra Hyoga. El entonces amenaza con destruir los cristales de amatista en los que están Marin y Seiya, matándolos a los dos.

Hyoga desafiante le dice que son Caballeros de Athena las ordenes y Athena son primero. Hyoga usa la ejecución aurora contra el escudo amatista de Alberich. El escudo fracasa pero Alberich ya maneja el mas poderoso ataque de Hyoga.

Alberich lleva a Hyoga a otra parte del bosque lejos de donde los cristales están. Shiryu finalmente ha alcanzado el tope del acantilado y comienza a correr para unírseles a los Caballeros. Habiendo alcanzado su meta , Alberich utiliza su unidad de la naturaleza contra el cisne. y los arboles, plantas del suelo salen para atacar a Hyoga. Hyoga no se puede proteger de los ataques pues vienen de muchas direcciones de una vez y muy rápido. El congela mucha raíces y plantas; pero, son reemplazadas y cae. Shiryu ha llegado a los bosques y oye los gritos de Hyoga y corre en esa dirección de donde vienen los gritos.

Después de eso Hyoga es usado como pelota de ping pong, Hyoga cae inconsciente al piso. El se levanta cuando justamente Alberich prepara su escudo amatista . . . pero justamente llega Shiryu y lo protege del ataque con su escudo dragón. Shiryu se presenta, y Alberich lo reconoce como uno de los estudiantes de Roshi. Parece que Alberich ha conocido a Roshi en el pasado. Shiryu recuerda que Roshi le dijo como un antepasado de Alberich usó la unidad de la naturaleza contra Roshi, y como el detuvo el ataque. Calmando su mente con la meditación, forza al ataque de Alberich a ignorar al oponente y dejándolo así usar el Dragón Ascendente contra el dios Guerrero.

Alberich usa la coraza amatista contra Shiryu, quien de nuevo lo refleja con su escudo, por lo que Megrez lanza otro ataque de la naturaleza y la tierra se abre en los pies de Shiryu.

90. El cosmos del dragón

Shiryu encuentra la unidad naturaleza difícil de evitar . El recuerda las palabras de su maestro. En algún momento logra la concentración y las plantas y raíces lo ignoran. Las plantas se alejan. Pero Shiryu aun no tiene la habilidad para lanzar un ataque cuando esta en ese estado. Así que cuando intenta atacar a Alberich, la unidad naturaleza regresa para atacarlo de nuevo, tirándolo al suelo.

Luego Alberich descubre que Shiryu pierde el control especialmente cuando sabe que sus amigos están amenazados
a morir. Alberich usa esto para distraerlo y romper el trance. Alberich dice que ha pasado mucho tiempo buscando los zafiros de Odin y como pueden ser utilizados para liberar el poder de Odin. El Anillo Nibelungo no puede contra tal poder, y dice a Shiryu y no hay dios al que se oponga a sus planes.

Ellos batallan una vez mas, Shiryu esta cerca de ser atacado con un escudo amatista. Shiryu retrocede ante un árbol y se quita su armadura. Dragón usa todo su poder, que choca con otro escudo amatista, los dos guerreros salen disparados, aturdidos. Alberich muere y lo escudos amatistas se desaparecen, liberando así a Marin y a Seiya. Hyoga se recupera, también, y toma los zafiros de Odin que Alberich dejo tirados pero no hay tiempo para encargarse de Shiryu.

El va a buscar a Seiya. Seiya esta preocupado por Marin pero Marin le da una bofetada y le recuerda que tiene que cumplir con su deber con Athena. Hilda esta furiosa con el fracaso de Alberich, pero Syd y Sigfried están satisfechos aunque se cuidan de decirlo en voz alta ya es tiempo de que Syd se encargue de los Caballeros. . .

91. ¡Brilla, Shun! El misterio tras los colmillos negros

Shun es el primero en llegar al Palacio Valhalla y se apresura a ingresar por uno de sus pasillos, donde Syd de Mizhar le interrumpe el paso. Hay poco tiempo para las palabras y comienza el intercambio de poderes, Shun cae rápidamente ante la fuerza de Syd, y cuando este se dispone a rematarlo, son Seiya y Hyoga quienes interrumpen el combate.

Sus amigos están dispuestos a ayudarle en el combate, pero Shun se niega a recibir la ayuda, alegando que su hermano Ikki fue quien peleo con Mime, y que el solo se haría cargo de derrotar a Syd. Hyoga & Seiya aceptan (aunque este ultimo estaba muy entusiasmado en tener revancha a su derrota en Japón), no sin antes desearle suerte a su compañero y advertirle que tuviera cuidado con "El Secreto del Syd".

Syd intenta detenerlos pero Shun se lo impide con su cadena, el combate sería uno a uno, pero los caballeros de bronce que abandonaron el lugar no estaban a salvo... En su viaje hasta Hilda, caen muros y columnas frente a ellos. Hyoga decide abrirse paso a traves de uno de los muros laterales, pero al intentar pasar por el hueco, son derribados por un ken muy poderoso.

Mientras tanto, Andromeda intenta atacar a Syd con su cadena, pero es inútil, ya que el la inutiliza con su cosmo. El Caballero de Bronce se ve en desventaja al no poder atacar, y el Dios Guerrero no tiene piedad, atacándolo continuamente con su poderoso "La Garra del Tigre Vikingo" con la que lo obliga a recurrir a su famosa "Defensa Rodante".

Pero no parecía ser la tarde del peliverde, ya que Syd sabía de la debilidad de su defensa, la cual tiene una pequeña abertura en algunas milésimas de segundo, y con su ken y su velocidad, podía pasar por ella. Shun insiste con su defensa, pero es superada por la garra del Syd, y termina derrotado en el suelo nuevamente.

Pese a que se vuelve a poner de pie, Syd enseguida vuelve a rematarlo con su poder, dejandolo en el suelo muy agotado.

Syd siente que la batalla ya esta ganada, y rie satisfactoriamente, mientras una extraña sombra se asoma por detrás de una columna lejana... ¿Sería aquella sombra el secreto del Syd?

92. La última tempestad nebular de Shun

Shun esta en problemas, su cadena no sirve y esta agotado por los golpes recibidos. Pero no iba a rendirse, la promesa con su hermano y la necesidad de salvar al Planeta lo animaron a ponerse nuevamente de pie.

Syd no se ve preocupado, y se dispone a terminar con su vida rápidamente. Usando su mejor fuerza además de su garra, el "Impulso Azul", sorprende totalmente a Shun que cae nuevamente, pero esta vez, aun más herido y al borde de la muerte.

En el suelo, Shun medita sobre su incapacidad de atacar a Syd con su cadena, y sobre su deber como guerrero en ponerse de pie. Mientras tanto, Mizhar esta dando sepulcro al caballero congelando poco a poco su cuerpo, para que no manche el suelo el Palacio con su sangre "sin valor".

Aun no estaba todo dicho, y Andromeda se pone de pie débilmente, pero no para atacar, sino para quitarse su armadura sagrada poco a poco. Mizhar lo considera suicidio, pero siente el gran cosmo del caballero que empieza a crecer, y a crear un vapor.... El Vapor nebuloso, el ataque más importante que tiene este guerrero de cabellos verdes. 

Pero eso no intimida al Dios Guerrero, que eleva su poder también para lanzarle su "Impulso Azul" nuevamente y terminar con su vida. El Aire frio que tanta ventaja le había dado ante la cadena de Andromeda, había desaparecido por la fuerza del Vapor Nebular, asique solo quedaba medirse con sus más grandes poderes...

Lamentablemente para Syd, su fuerza congelante desaparece en el vapor de Shun, y queda totalmente expuesto al Ken de su rival, que lo alcanza y termina con su vida, arrojándolo por los aires y dejándolo en el suelo agonizando. Extrañamente, una garra igual a la de Syd, ataca a Andromeda en el momento antes de que el Dios Guerrero salga despedido por la fuerza.

Antes de morir, Syd menciona haber cumplido su labor con honor y por la gloria de su país, Asgard.

Pero la batalla aun no estaba terminada, Shina estaba en el lugar herida por el reciente ataque hacia Shun. El guerrero de las sombras se revela ante ellos como su atacante, y vuelve a derribar a la Amazona con su gran fuerza. Se presenta como Bud de Alcor, sombra de Mizhar, y el se ocupará de matarlos ahora que Syd ha muerto.

Shina se anima a ser su rival, puesto que Andromeda esta agotado y herido, pero de nada sirve, ya que e poder de Bud es superior y su "Garra de Trueno" apenas le hace cosquillas al misterioso guerrero. La amazona comprende su desventaja, pero persiste, aunque Bud la derriba usando tan solo uno de sus dedos.

Con ambos combatientes en el suelo, presas de su poder, derriba columnas a su alrededor antes de acabar con sus vidas, pero una de las plumas/dardos de Fenix, interrumpen su acción. Ahora sería el hermano de Shun, Ikki, su rival y el salvador de sus compañeros.

93. El destino de la estrella doble

Fenix se presenta como el nuevo rival de Bud de Alcor, pero este no parece para nada intimidado por el recién llegado, y continúa con su actitud confiada apoyada por el poder de su cosmo y su garra de las sombras. Con algo de suerte, uno de los primeros golpes de Ikki, hace caer el casco del guerrero de las sombras, que no recibió un daño en lo absoluto, pero había algo que había dejado boquiabierto al Ateniense...

¡Bud y Syd eran exactamente iguales! Bud se rie de la impresión del Fenix, y le admite que Syd era su hermano gemelo.

Ikki no puede creer que Bud se ría de la muerte de su hermano, ni que tampoco haya intentado ayudarle de alguna forma más allá de observarlo desde las sombras. Alcor continúa hablando tranquilamente pero ahora listo para empezar a atacar a su rival, para callarlo eternamente y apoderarse del zafiro de Odín de Syd que lo transformaría en el único y verdadero Dios Guerrero, lugar al que ha aspirado desde siempre, y que con la muerte de su gemelo, tiene muy cerca de concretar.

Los ataques del ahora Dios Guerrero son demasiado fuertes, Ikki no puede hacer nada contra la fuerza y la agilidad de su rival.

Pese a estar siendo apaleado por Bud, Ikki quiere saber porque odia tanto a su hermano, se supone que los lazos de familia son muy importantes...

Entonces Bud comienza a contarle su historia bastante triste. En Asgard, los nacidos gemelos son señal de mala suerte en las familias, debido a las herencias que eran dadas a los primogénitos de cada familia, y al nacer prácticamente juntos, no se tenia la certeza de quien había nacido primero y quien debería ser beneficiado con la riqueza familiar; lo que causaba bastantes problemas entre los hermanos...

La familia se vio en la triste necesidad de escoger entre los niños, y el favorecido fue Syd... Mientras que Bud era abandonado y rescatado por un aldeano en medio de una tormenta de nieve, acompañado de una daga que le daba su nombre.

Podría haber crecido como el hijo de un simple aldeano, si no fuera porque un día mientras cazaba un conejo, es casualmente Syd quien lo detiene, y le da su Daga familiar a cambio de que deje con vida al conejito. El joven Bud reconoce la daga como igual a la suya, y enseguida interpreta que son familiares y el había sido abandonado... Mientras que Syd gozaba de una vida llena de comodidades y de la atención de sus padres.

Bud entonces comienza a entrenarse, para demostrarle a todos que el era mucho mejor que su ahora conocido hermano, y es asi como se convierte en un hombre muy poderoso, y es recompensado con una armadura divina pero... Solo para descubrir que era una sombra de su hermano, que era nada más ni nada menos que el Dios Guerrero de Mizhar, y el únicamente era una sombra, que solo esperaría el momento en que su hermano fuera derrotado para tomar su lugar como el único Dios Guerrero.

Mientras relataba su historia, nunca dejo de atacar a su rival, que parecía totalmente impotente ante sus ataques, recibiendo una golpiza que quebraría a cualquier guerrero. Bud ya lucía molesto por haber recordado aquello, aumentando su ira contra su rival, y la violencia de sus ataques.

El Fenix hace un nuevo intento para atacar a Bud, y se levanta a duras penas quemando su cosmo, y desafiando a Alcor, que promete cortarle la cabeza con uno de sus mejores ataques. El cruce entre ambos es inevitable...

94. ¡Los vínculos fraternales! Syd, descansa en paz con tus antepasados

Nuevamente el único herido había sido el caballero de Atena, mientras Bud cae cómodamente de pie. Con los dos hermanos tendidos en el suelo, agotados y heridos, Alcor toma los zafiros de Syd y Mime, los cuales serían ahora sus protectores.

Pero algo que no conocen los nacidos bajo el Sol, es rendirse ante alguien más poderoso, y usando las pocas fuerzas que lees quedan, se ponen de pie y rodean a la sombra, que para nada se intimida ante los dos guerreros y pese a los dos ataques en conjunto, Bud los derrota y casi elimina con su garra a Shun, de no ser por Ikki quien nuevamente lo salva de sus garras mortales.

Bud logra golpear nuevamente al Fenix, que antes de caer al suelo, impacta su mejor técnica, La Ilusión Fantasma, para dejar a Bud inmóvil y preso de una supuesta pesadilla: se enfrenta a su hermano para ver quien será el Dios Guerrero definitivo. El sale victorioso, pero cuando tiene a sus pies a su hermano para matarlo, duda y se tarda demasiado en decidir que hacer... Es entonces cuando despierta y se rie de lo que Ikki le hizo ver, ya que le fue muy agradable.

Fenix no opina igual, porque la duda que tuvo al matar a su hermano, refleja sus sentimientos reales hacia el derrotado Syd. Ikki llega a irritar totalmente a Bud haciéndole ver que en realidad el quiere a su hermano, y que por ello intentó ayudarle cuando Shun arrojó su Tormenta Nebular, impactándole un ataque de lleno.

Bud no quiere admitirlo, y empieza a elevar su cosmo para eliminarlo definitivamente, pero la duda en su corazón, hace que por fin Ikki pueda golpearlo, y rompa una de las hombreras de su armadura. La culpa y el sentimiento de su hermano muerto, debilitan al Dios, que pide que lo mate. Pero increíblemente Syd se pone de pie y toma a Ikki por la espalda, y le grita a su hermano que por favor mate al Fenix.

Bud duda, porque si lo ataca, terminará matando a su hermano también, pero a Syd eso no le importa, porque quiere que el como su hermano tome su lugar como Dios Guerrero, y le admite que su familia jamás se olvidó de el.

Alcor no puede matar a su hermano y baja sus puños, Syd no soporta más y cae muerto al suelo. Bud se acerca al cadáver de su hermano y lo toma en brazos, para llevarselo cerca de donde descansan los restos de sus familiares.

Mientras este combate se terminaba, Hyoga le abria paso con su cosmo, congelando y destruyendo todas las rocas que tapaban la salida; a Seiya para que pudiera seguir adelante y enfrentarse con el último Dios Guerrero: Siegfried de Alpha Dubhe.

95. El héroe de la leyenda ha revivido

Seiya es quien llega primero a la zona donde se podía ver perfectamente la Estatua de Odín, donde la maligna Hilda esperaba desde lo alto, y donde su guerrero mas poderoso esperaba para hacer justicia por la muerte de sus compañeros a manos de los atenienses.

Siegfried de Alpha Dubhe hace su presentación formal, mientras detrás de el sale la figura de quien le diera el atributo de "inmortal", su antepasado de mismo nombre.

Seiya empieza a recitar su repetido dicho de que debe darle el zafiro de Odín porque Hilda esta dominada... Y tal como paso con los 6 Dioses y sombra incluida, no sirvió de nada todo el libreto, ya que Alpha derrota al Pegaso con suma facilidad, burlándose de sus Meteoros y enseñándole sus técnicas superiores.

Con su ken de la Espada Odín o con la mas poderosa, la Ventisca del Dragón, bastó para derribarlo y dejar unas buenas marcas en el suelo, a la vez que todos los zafiros recolectados caían lejos del cuerpo de Seiya. Siegfried se acerca a ellos y toma el de Hagen (vaya a saber una como sabía que era ese si son todos iguales) y se lamenta de que si ese era realmente el destino que su joven amigo deseaba.

Aquí empieza un Flashback de las épocas "pacificas" en la que vemos que Hagen está muy entusiasmado con su entrenamiento comentándoselo a Flare y en el honor que sería para el proteger a su tierra de los enemigos. La dulce pareja se va dejando a la otra pareja a solas, y es entonces cuando Hilda le confiesa a Siegfried... No, su amor no... Le confiesa que realmente espera que el momento de despertar a los Dioses Guerreros con sus armaduras, jamás llegue.

Dubhe despierta de su sueño cuando siente que el Pegaso se mueve un poco para volver a ponerse de pie y enfrentarlo. Los intentos de Seiya son totalmente inútiles ante el poderío de Siegfried, haciendo ver totalmente inutiles sus esfuerzos.

Mientras tanto, en el pasillo del Palacio, Hyoga despierta al llegar Ikki y Shun a su encuentro. El Cisne insiste en que sigan adelante para no estorbarles por su falta de fuerza al destruir todas las piedras que librarían el camino hacia Hilda y Siegfried, pero el Fenix se enfada y le ordena que se ponga de pie, ya que el es capaz de resistir pese a sus heridas, y enfatiza la idea de que no lo dejarían solo.

Al llegar al sitio donde Seiya estaba siendo usado de trapo de piso, Ikki ve a su compañero fuera de combate y le pide a su hermano que cuide de Hyoga, que queda nuevamente inconsciente. Enseguida el poderoso Fenix sale a darle batalla a Dubhe, pero tampoco sirve de nada, ya que Siegfried lo humilla superándolo en velocidad, evitando sus golpes y estrellándolo en cuanta superficie dura encontrara. Es así como Ikki también termina en el suelo, bastante desmejorado sumándole esa paliza a la que anteriormente le había propinado Bud de Alcor.

Ahora Shun era el preocupado, ya que veía venir a quien acababa de derribar a su hermano con suma facilidad. Usando su Defensa Rodante intenta protegerse a si mismo y a Hyoga, pero de nada sirve, ya que usando la Espada Odín, el Dios Guerrero los ataca desde abajo, enviándolos a volar y también dejándolos fuera de combate.

El Dios guerrero era invencible, y era inmortal, ya que su antepasado obtuvo dicha "gracia" al matar al Dragón Fanfir además de grandes fortunas.

Pero Seiya, con su conocida capacidad de levantarse aunque le falten las piernas, vuelve a intentar medirse con su rival usando sus kens, aunque nuevamente no sirvió de nada, pese a que por el valor que mostraron todos los Caballeros de Atenea, Siegfried empieza a sentir una especie de admiración por sus rivales, firmes en su convicción de salvar a Atena y liberar a Hilda del supuesto embrujo.

Lejos de ahi, en el Bosque de los Espíritus, Shiryu logra ponerse de pie con ayuda moral de su maestro (cuando no) y se encamina al Valhalla para ayudar a sus compañeros. Más adelante se encuentra con Shaina, quien cargándolo en el hombro, lo guía hasta donde Seiya estaba siendo golpeado por su rival. La Reina de las Cobras, fiel a su amor por el Pegaso, se arroja a protegerlo con su cuerpo del ken de Siegfried, pero pese a que no recibe el daño directamente, Seiya es afectado y cae también junto a quien lo ama.

96. Dragón contra dragón, una oportunidad entre cien mil.

Ahora solamente queda Shiryu de pie, sin su armadura y frente a un Dios Guerrero muy tranquilo y sin heridas ni cansancio. Pese a la desventaja de un agotamiento por su pelea con Alberich, y que no porta su armadura, el Dragón se lanza a atacar a Siegfried con golpes y patadas, a las cuales Dubhe respondía de igual a igual, terminando por golpearlo con dureza con un golpe rápido de puño.

En una escena un tanto rápida, Shiryu lo toma por la espalda y comienza a elevar su cosmo para realizar el Ultimo Dragón, ya que no encontraba un método para eliminarlo. Pero antes de empezar a elevarse, se acuerda de que si lo lleva al espacio, no solo se derretirá el y su armadura, sino que también le diría adiós al zafiro. Suelta a Siegfried que aun un poco asombrado por la extraña maniobra, lo ataca.

El Dragón intenta usar su Dragón Naciente, pero no le hace nada a su rival, que se burla de que eso sea un ken de Dragón, por lo que el le enseña uno de verdad, enviándolo a volar con su Ventisca del Dragón. En ese momento Shiryu se percata de algo extraño, y es ahí cuando vemos a la que sería la famosa hojita que delataría el único punto débil de Siegfried de Alpha Dubhe. Herido se pone nuevamente de pie y desafía a Alpha a que nuevamente lo ataque con su ken más poderoso, el Dios Guerrero le advierte que si lo recibe una vez más, de seguro morirá

Sabemos que eso a Shiryu no le importa, y ante un Seiya extrañado y un Ikki a medio despertar, se lanza con su Dragón Naciente a la vez que es alcanzado por la Ventisca del Dragón. Sus compañeros preocupados por su amigo, pero este enseguida le comenta a Seiya que el único punto débil de Siegfried es similar al suyo. En un momento mínimo, el baja su puño y deja su corazón al descubierto. 

¿Por qué así? Porque el Siegfried de la leyenda murió siendo atacado a traición en el único lugar donde la sangre del dragón no le había dado la inmortalidad, debido a que una hojita se había pegado a su espalda y la había dejado vulnerable. Ahora bien, eso fue en la espalda, pero el Siegfried actual lo tenia "invertido" en el corazón. Una clara muestra de que de alguna forma la tenían que arreglar, porque de espaldas hubiera sido muy complicado que lo agarran... Pero bueno, la historia sigue.

Una vez que Shiryu termina de contarle a Seiya como debía atacar a Siegfried, este se levanta tomándose la famosa parte vulnerable, y la descubre mostrando un hueco en su armadura, producto del Ken del Dragón que había logrado impactarlo en el momento justo. Pese a que estaba descubierto, el guerrero no perdía su confianza, mientras le decía a Shiryu que de nada le sirvió, ya que solo lo toco levemente en el pecho, pero la tarea estaba hecha, ahora todo quedaba en manos de Seiya que, con energías renovadas por el sacrificio de su mejor amigo (que queda inconsciente) se levanta para enfrentar a Dubhe con su punto débil ya entendido.

Alpha Dubhe accede al desafío de sus rivales por honor, y se prepara para atacar a Seiya con su ken, a ver si tenía suerte de impactarlo en el momento adecuado.

97. ¡Sirena! La bella melodía de la muerte

Siegfried lanza su ken y Seiya el suyo cuando ve que el puño deja descubierto el corazón. El Pegaso cae por el golpe recibido, mientras que el dios guerrero parece salir ileso. Pero... El que persevera... Triunfa, eso dicen. Pese a que pareció no recibir daño, nota que si le ha llegado el golpe, ya que la herida hecha por Shiryu ahora esta acompañada por golpes más pequeños que dan señal de los Meteoros de Pegaso en el lugar correcto.

Hilda desde arriba observa como su paladín esta teniendo algunos problemas, pero el sigue firme en su deber y honor de servir y proteger a la Señorita Hilda, por lo que lejos de intimidarse por los golpes, se pone de pie y permanece callado. Polaris le ordena que mate a Seiya ahora mismo, pero al no recibir respuesta, se dispone a hacerlo ella. Para su sorpresa, la mano de su guerrero se interpone en el camino del rayo que ella envió para matar al Caballero de Atena. Antes de que pudiera reclamarle, Siegfried le pide que no se meta en la lucha, Hilda lo cuestiona de que si esta pensando en traicionarla, a lo que el responde con un rotundo NO, ya que su vida es suya y el solo vive para servirla, solo que el desea poner a prueba los ideales de sus rivales, respondiendo a sus desafíos con su honor. Hilda aun con la boca abierta por el dicho de "Mi vida te pertenece" de su guerrero más cercano, no hace más movimientos.

Se repite la escena donde Siegfried usa la Ventisca del Dragón, y Seiya sus meteoros, solo que en esta ocasión el cosmo del Pegaso estaba más alto por la ayuda de sus compañeros y de la misma Atena (cosa usual en Seiya), por lo que el daño recibido por Dubhe es mucho más grande y termina tendido en el suelo, aceptando su derrota.

Cuando Seiya se acerca a tomar su zafiro, una música lo detiene. En lo lejos, se acerca a Hilda un extraño personaje, que se presenta como Sorrento de Sirena, uno de los Marinos de Poseidón que ha venido a derrotar a los Caballeros de Athena y llevarse a Hilda consigo al reino del Mar.

Sorrento explica que Poseidón fué quien le dió el Anillo de los Nibelungos a Hilda, con el fin de que ella derrotara a Athena por el y así poder dominar la Tierra sin problemas, ya que desde siempre, la Diosa de la Sabiduría se había interpuesto en sus planes de dominio saliendo victoriosa.

Seiya no acepta la idea de que alguien se lleve a Hilda, porque sino no podría salvar a Athena, por ello se lanza a atacar a Sorrento, pero este con la música de su flauta, comienza a darle muerte. Cae, pero sorprendentemente Siegfried se levanta ya enterado de toda la verdad: efectivamente Hilda estaba siendo dominada por una fuerza maligna, no actuaba por voluntad propia.

Se acerca a Seiya con la aparente intención de darle el golpe de gracia. Sorrento confía en que lo hará por su honor, mientras comenta que se lo llevará a el y a Hilda al reino del mar para que continúe sirviéndola allí. Dubhe sigue en silencio, y cuando parece que va a atacar... Se golpea el mismo en el abdomen, para romper su armadura y sacar el zafiro que ella resguardaba. Ahora su ken estaría dirigido a Sorrento y a Poseidón, y ese zafiro podría usarlo para liberar a su amada princesa. Hilda le ordena que no lo haga, que vaya con ella a salvo, pero el responde con una frase que me gustaría destacar: "Hilda, al fin ha llegado el momento de salvarte, Princesa Mía" ¿A que sonó bien no?

Encendiendo su cosmo, corre a embestir a Sirena, pero este con su música va deteniéndolo, causándole un gran dolor. Precisamente en eso se basa el poder de Sorrento, con su Sinfonía de Muerte elimina a sus enemigos sin tener que tocarlos. Siegfried se libera a duras penas del embrujo, y rápidamente toma una decisión que no le favorecería: romperse los tímpanos para quedar sordo y no oír la música que tanto daño le estaba causando.

Sorrento ríe y vuelve a tocar, y Siegfried empieza a oír la música... Es que la tonada de la muerte no pasa por los oídos, sino que llega directamente al cerebro, así que de nada le sirvió perder sus oídos... Pese al dolor y a su agotamiento, logra nuevamente liberarse del embrujo y correr a toda velocidad hacia el General marino nuevamente, quemando todo su poder y saltando hacia el. El general lo considera un suicidio, y pone su brazo en posición recta, y atraviesa el pecho de Siegfried con el, quien enseguida lo abraza para tenerlo aprisionado mientras comenzaba a activar una técnica suicida como el Ultimo Dragón de Shiryu.

Hilda estaba a pocos metros de ellos, por lo que Siegfried se despide de ella, sin olvidar pedirle a Seiya que cuide de ella. Y es así como empieza a elevarse a una gran velocidad, para matar a Sorrento y morir el también, como un último sacrificio por el honor de sus amigos, de el mismo y el más importante... El de Hilda.

A lo lejos Siegfried y Sorrento desaparecen fundiéndose en la distancia, mientras que Seiya se pone listo para enfrentar a Polaris, que después de un breve momento de shock, está como si nada y hasta sonríe de ver que pese a la muerte de Siegfried y de todos los Dioses Guerreros, han hecho su trabajo.

Ahora Seiya, no solo por Atenea, la Tierra y sus amigos debe liberar a Hilda, sino que también por Siegfried que demostró integridad y sacrificio por su tierra y por su amada princesa.

98. La milagrosa apariciñon de la aramdra de Odín

Usando el poder de su lanza, Hilda ataca a los Caballeros de Atena, pero Seiya de Pegaso logra ponerse de pie y se dirige hacia la estatua de Odín. Para evitarlo, Hilda usa su lanza contra Seiya, pero se atraviesa Ikki de Fénix y recibe el golpe de la lanza de Hilda para que Seiya invoque a Odín. Hilda usa el poder del Anillo de los Nibelungos para atacar a Seiya, justo cuando el Pegaso pedía ayuda a Odín. El golpe del Anillo de los Nibelungos empuja a Seiya al borde del abismo y lo tira, pero para sorpresa de Hilda de Polaris, Seiya sale del abismo con la misteriosa armadura de Odín y la espada Balmung en su mano. Hilda trata de defenderse con el Anillo de los Nibelungos, pero la espada Balmung es mucho más poderosa. Seiya duda de blandir la espada contra Hilda, pero el mismo dios Odín le dice que no tema y que salve a Hilda del poder del Anillo de los Nibelungos. Con un sólo golpe, Seiya corta el Anillo de los Nibelungos e Hilda cae desmayada. Apenas recobró la conciencia, Hilda empezó a orar a Odín para que todo volviera a la normalidad y así salvar a Atena.

99. Atenea, mi oración eterna por ti

La batalla de Asgard ha terminado. Hilda, Flher, Kiki y los Caballeros de Atena corren al lugar donde Atena estaba evitando el deshielo de los polos. De pronto, el mar alrededor de Atena se agita y una ola enorme se lleva a Atena. No hay duda, Poseidón no se ha dado por vencido en su meta de dominar el mundo de la superficie y ahora los Caballeros del Zodiaco deben ir al Santuario del Mar para salvar a Atena y vencer a Poseidón, dios de los siete mares.